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KOLABORAZIOA Gotzon Hermosilla - Kazetaria
Durante toda la década de los 70 e inicios de los 80, el panorama de la música rock en Barakaldo, al igual que en el resto de Ezkerraldea y del Gran Bilbao, era muy precario. El atraso cultural impuesto por los cuarenta años de dictadura hacía que la música rock fuera completamente minoritaria: apenas se escuchaba en las radios, no había sellos discográficos que la impulsaran, ni locales con una programación de conciertos estables, ni prensa musical… En Barakaldo había grupos, y además de calidad: Traidor, Inconfeso y Mártir llegaron a telonear a Suzy Quatro en La Casilla en 1974 y tocaron con Nico en el festival internacional de León de 1976; Tarkus le daban al rock duro y tocaron con Cucharada en 1978; 091 fueron pioneros del punk en Euskal Herria, y el concierto que dieron junto a la Banda Trapera en La Casilla en mayo de 1980 marcó un antes y un después para toda una generación; Kilkirtza, que practicaban un folk rock en euskara similar al que hacía Itoiz por aquella época, llegó a grabar en 1980 varias maquetas de cara a un disco que presuntamente les iba a editar el sello Xoxoa. Desgraciadamente, de ninguno de esos grupos existe hoy en día documento sonoro alguno.
Hasta que Isidoro y Su Colección de Puertas Plegables publicó un tema en el recopilatorio “Sintonia independiente” (1983), ninguno de los grupos de rock’n’roll de Barakaldo consiguió editar nada. Pero justo por estas fechas empezó a gestarse el movimiento en torno a los grupos locales que cristalizaría en lo que se ha denominado la “generación Bunker”, en referencia al mítico local de ensayo situado en el parque de San Bizente.
Durante cerca de una década (1983-1993), Barakaldo fue testigo del nacimiento y despegue de bandas como Yo Soy Julio Cesar, Parabellum, Distorsión, Putakaska, Pelos Y Señales, Puntos Suspensivos, Miserables, Mierda Radiactiva, Komando Vatikano, Audiencia Nacional, Trapu Zaharrak, Pleonakis Plektos, NPI, Postura 69, Brontosaurios, Los Niños Cantores de Cruces, Benta de Bagos, Atila, Cautivos, Radio España Muerta… Algunos editaron discos que se encuentran entre los mejores trabajos del rock vasco de los 80 y desarrollaron carreras musicales que se prolongan hasta nuestros días, otros apenas dejaron alguna maqueta y un puñado de actuaciones, pero todos ayudaron a consolidar el rock’n’roll en Barakaldo.
Sin embargo, a principios de la década de los 90 las cosas habían cambiado mucho. La mayoría de los grupos de la década anterior desaparecieron, como desaparecieron la radio libre Zirika y los primeros intentos de crear un gaztetxe en Barakaldo, en la actual Escuela de Idiomas. Pero no todo fueron malas noticias. La citada década vio cómo el panorama musical en Barakaldo ganaba en variedad, y nuevos estilos hacían su aparición en un ambiente hasta entonces monopolizado por el punk, el heavy y los sonidos duros en general. El punk siguió teniendo sus valedores (Los Dalton, Viernes XIII, Mentes Enfermas, Kuarto de Hora, Pabernos Matao, OCB, Deskizio, DBC, Vandalismo Gratuito, Ignominia, Movimiento Eskroto, Desguaze), pero también aparecieron bandas como La Casa Usher, Zois ande Larres, Arde Asia, Izotzen Gaua, Brigada Country, Buma Buma Ye, Mil Demonios, Superglue, La Pitaja, General Lee, etc. Hay que destacar a dos bandas, Ama Say y Atom Rhumba, que pese a no ser exactamente grupos barakaldeses tenían a músicos de la localidad en sus filas y dejaron una importante huella en el rock barakaldés de los 90.
La primera década del nuevo milenio fue la del resurgir de la escena barakaldesa. Espoleados por la existencia de un pequeño circuito de bares y gaztetxes con programación en directo, la década del 2000 fue testigo del surgimiento y consolidación de infinidad de bandas de los más variados estilos. Es arriesgado hacer una lista porque seguramente má s de una banda se quedará en el tintero, pero no podemos dejar de citar a Paniks, Porco Bravo, Fetish Kafe, Themenciales, Fogoneitors, Karretera Agropekuaria, Puñalada Trapera, Obsesion Fatal, Noizer, Rock Alkohol, Los Roñas, RockSkull, AKA (Abra Ke Amputar), Latigazos, Izan Ezean, El Lobo de Armañón, La Agonia del Congrio, Colajets, Hamar, Joxean Krau, Barakalorros, La Jaula, Jardin Infierno, Even Mud, Chronos, El Hombre del Tiempo, El Perro Estrella, El Exceso, Bandera Blanca, Sobre Diez, Egon, Thream… Del metal (Vhäldemar, The Howl, Ebony Rose, R.I.P.T.U.S., Steel Puppets, Under Silence) al noise experimental (Krpntrs, 3lp3rr0v3rd3) pasando por el surf (Longboards), los sonidos sesenteros (Thee Qüibbles, Brand New Sinclairs) o el hip-hop (con una importante presencia en Barakaldo: 121 Krew, Revolta Permanent, Invert, Betto Snay, Bichos Raros K, Maisha MC), puede decirse que la cultura pop y rock en Barakaldo goza de una salud envidiable.
Futuro incierto
Pero no todo es de color de rosa. Las restricciones a la música en directo, la prohibición de celebrar conciertos a los bares y locales de mediano aforo que fueron los que propiciaron el auge de mediados de la década del 2000, puede dar al traste con todo lo conseguido hasta ahoa. El rock’n’roll no es sólo los macroconciertos del BEC y la Rock Star o los concursos patrocinados por el ayuntamiento. Sin un impulso a la base de la escena, los grupos noveles, los pequeños locales que organizan conciertos muchas veces gratuitos, los gaztetxes y las fiestas de los barrios, esta expresión cultural de la juventud barakaldesa puede estar de nuevo abocada a las catacumbas
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Es increíble que una ciudad de la envergadura de Barakaldo no cuente con un par de locales medios. También es significativo la poca gente que venía de otras ciudades a algunos conciertos del Edaska. Los mismos grupos en Bilbao tenían bastante más gente. ¡Hace falta meneo!
A Atom Rhumba les metería en el saco de grupos barakaldeses, su lider, cantante y compositor es de aquí. Un orgullo para todos!